El término amianto o asbestos es un término que designa de forma genérica a un grupo de minerales, silicatos fibrosos hidratados, que en función de su estructura cristalina, se clasifican en dos grupos de minerales: serpentinas y anfíbol.
Serpentina: en este grupo se encuentra el crisotilo (amianto blanco). Como se observa en su formula química, es un silicato de magnesio, compuesto por fibras largas, flexibles y muy finas. El crisotilo es la variedad de amianto más utilizado. Obsérvese la imagen siguiente de fibras de crisotilo por microscopía electrónica de barrido.
Anfíbol: en este grupo de minerales se encuentran las variedades: a. Amosita o amianto marrón: el segundo tipo de amianto más usado. b. Crocidolita o amianto azul: usado en aplicaciones especiales debido a su alta resistencia a altas temperaturas. Es la variedad más peligrosa para la salud. c. Las restantes variedades: antofilita o amianto amarillo, tremolita o amianto gris y actinolita o actinota, tuvieron menos aplicaciones que las anteriores

Debido a su bajo coste y excelentes propiedades físico-químicas (ignífugo, aislante térmico, eléctrico y acústico, maleabilidad, resistencia mecánica a la tracción y a la fricción, resistencia a microorganismos y sustancias químicas, y afinidad con el cemento), el amianto se ha utilizado masivamente en la industria de procesos, la construcción, medios de transporte y en productos domésticos de gran consumo. España ha importado cerca de tres millones de toneladas de amianto hasta el 2002, año que se hizo efectiva la prohibición de la producción, uso y comercialización de materiales con amianto (Directiva Europea 1999/77/CE O.M. de 7 de diciembre del 2001), al haberse demostrado que el amianto, cualquiera sea su variedad (anfíbol y crisotilo), es un producto cancerígeno para el hombre, incluso en pequeñas dosis.
